lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Sanidad desarrollo o sanidad retraso?


Cambio de partido, que no todavía cambio de gobierno. Muchos temas por resolver, otros por iniciarse y un cambio de rumbo urgente. Contexto decadente y directrices europeas que seguir. Uno de los mayores problemas es la sanidad. Sistema sanitario endeudado y viabilidad ensombrecida.


Para poder reducir la deuda y garantizar la viabilidad del sistema sanitario es necesario reducir los gastos, intentando a la vez que la repercusión de ello en sus ingresos no sea también a la baja y que sobretodo garantice un futuro próspero. Las decisiones políticas de recortar el gasto vía sanidad y educación son altamente cuestionables. ¿Qué prosperidad y solidez le espera a un país que no promueve la mejor educación a las futuras generaciones y cuyo caótico sistema sanitario, con excelentes servicios hasta ahora, no se sostiene y requiere drásticos y peligrosos recortes? Estas medidas pasan por la reducción de personal, disminución de turnos, de quirófanos, de camas hábiles,… así como limitaciones en la libertad de prescripción. Si a la obligación de prescribir lo más barato, añadimos los retrasos de varias comunidades en el pago a las farmacias el resultado es devastador.
La industria farmacéutica, aportando el 8% del PIB en algunas CCAA es ahora un sector debilitado. Gran fuente de empleo nacional, además de proveer las herramientas para el diagnóstico, el tratamiento o la intervención del enfermo.  Mención especial al Real Decreto-Ley 8/2010 que obliga a prescribir genéricos y la tasa del 15% a productos que no tengan genérico. Es tanto el daño que se ha hecho, que necesitamos varios posts para explicar la situación actual y perspectivas de futuro.

En colaboración con Inés Grases

lunes, 21 de noviembre de 2011

Cambio de gobierno, ¿y la prima de riesgo?



Comenzaré con unas sonadas felicitaciones al candidato electo a ocupar el cargo de presidente del gobierno español. Parece accesorio lo que acabo de decir y muchos pensarán que se puede resumir por un "felicidades al nuevo presidente", pero no. Todavía no se ha trasladado a La Moncloa ni ha tomado posesión del cargo. No entiendo por qué se debe dar un plazo al anterior presidente para que se traslade. En un trabajo cuando te despiden, no te informan previamente y sin embargo, debes recoger todo al momento y largarte. Aquí, en la política, se sabía con meses de antelación que iba a dejar el cargo, por consiguiente Zapatero debería ya estar fuera de La Moncloa y Rajoy dentro. Así lo hacen en Reino Unido y parece bastante lógico.

Dicho lo anterior, pasemos a otro punto espinoso. Cuántas veces hemos oído noticias en torno a la prima de riesgo, sin nunca aclarar qué significa. Me pareció muy ilustrativo cómo Leopoldo Abadía en apenas minuto y 20 segundos la define con total claridad. Ojalá muchas más cosas se explicaran así. Seguro que nos ahorraríamos muchos problemas. Partiendo de la base que ya tenemos claro qué significa, ahora queda lo peor: saber qué pasará con nuestra prima de riesgo. A fecha 23 de noviembre de 2011, los mercados la sitúan en 466 puntos. Para que nos situemos, la de Francia está en 164 puntos. O sea, que el coste de que España reciba préstamos nos sale a todos los españoles por un ojo de la cara. Italia, tiene un gobierno enfermo terminal, pero su economía está mucho mejor situada que la española en términos generales.

Con el panorama de la prima de riesgo a nuestras espaldas y el paro, se ha repetido por activa y pasiva que lo necesario son políticas de la oferta. Medidas que traten de incrementar la oferta vía aumento de la eficiencia de la economía (con inversiones en capital humano, fomento del I+D, privatizaciones) y vía aumento de la oferta de trabajo. Las políticas de la oferta son menos comunes que las políticas de incentivo de la demanda, pero son las únicas que permiten que la economía aumente su nivel de producción sin incrementar sus precios. Vamos, que son lo que se debería haber hecho hace 4 años.

Rajoy no para de decir que nunca prometió milagros, pero es que no son milagros. España hace 3 años tenía el mismo índice de paro que Alemania, un 8% y ahora se encuentra en un 5,3% mientras que España en un 22%. A eso se le llama: ¡bien hecho Merkel!

martes, 8 de noviembre de 2011

Dos candidatos, un ganador




Algo reprochable: no dejar de leer el papel, algo bueno: aportar datos reales.
Algo reprochable: contenido de discurso incomprensible, algo bueno: oratoria impecable.

Los dos han sido buenos adversarios, uno en el fondo y otro en la forma. Mariano Rajoy ha ganado por la contundencia de su información, que no de su mensaje. Es buena persona, gran intelectual y buen gestor. Pero todos sabemos que ser buena persona no es sinónimo de victoria electoral. Le falta agresividad y competitividad, presencia escénica y ese punto de arrogancia que le hizo a Felipe González ganar tantas veces las elecciones. Charla bien preparada y poco improvisada.

Rubalcaba, magnífico orador, gran papelón que defender. Deber reconocérsele el mérito de defender su posición. Magnífico continente, pero desastroso contenido. Dosis de agresividad en su discurso cuando era necesario, pero mensaje nada claro. Parecía que estuviera más interesado en el programa de Rajoy que en el suyo propio. Alguien que va a ganar no desperdicia ni medio segundo discutiendo la significación literal de una frase de un texto de más de 150 hojas. Sus propuestas eran…  no sé, porque no las ha explicado. Eso sí ha dicho lo que hará para mejorar el país, dado que su posición en los últimos 7 años ha estado tan tan apartada de la política. Y el tercer bloque del debate lo ha dedicado a los matrimonios homosexuales (que hoy no son objeto de debate), la ley del aborto,… cosas que aun siendo importantes, ahora están en un tercer plano, porque no son de vital importancia para hoy y no solucionarán el paro.

Me ha llamado la atención el debate tan acalorado que ha significado la existencia o erradicación de las diputaciones provinciales. Estoy de acuerdo con Rubalcaba al tomarse la decisión de suprimirlas, pero no de crear un nuevo ente que las sustituya. La decisión de Rajoy de mantenerlas, es incomprensible.

El debate debería haber sido como los caucus americanos, los dos candidatos de pie, sin trampa ni cartón y el periodista haciendo preguntas. Ha faltado dinamismo en su conjunto, aun a pesar de haber sido el debate más entretenido de los que se han hecho en España.
Todavía nos queda mucho por aprender.